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2 de octubre de 2016

Reseña: “TIERRA Y COMUNIDAD UN PROBLEMA IRRESUELTO: EL CASO DEL ALTIPLANO CUNDIBOYACENSE (VIRREINATO DE LA NUEVA GRANADA) 1750 – 1800)” DE DIANA BONNETT VÉLEZ


La historiadora Diana Bonnett Vélez, Licenciada en Filosofía y Letras, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana, Maestra en Historia Andina, de la FLACSO y Maestra y Doctora en Historia en El Colegio de México y profesora de la Universidad Javeriana y Catedrática en el Doctorado en Historia en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia UPTC, autora de diversos trabajos investigativos coloniales, entre los que se destaca la presente reseña del libro “Tierra y comunidad Un problema irresuelto: El caso del altiplano cundiboyacense (Virreinato de la Nueva Granada) 1750 – 1800)”, así como del texto “La ofensiva hacia las tierras comunales indígenas. El caso del altiplano cundiboyacense: 1750 – 1800”, co-investigadora en el trabajo “Entre el poder, el cambio y el orden social en la Nueva Granada colonial; Estudios de caso”, y, “Balance y perspectivas acerca de los estudios sobre mestizaje”, entre otros trabajos relacionados a la colonia en el siglo XVIII, siendo parte de este estudio investigativa para su tesis doctoral ante el colegio de México, el cual estudia la importancia de la política colombiana durante la segunda mitad del siglo XVIII, que pretende ampliar y complementar algunos trabajos inconclusos sobre lo que otros historiadores han abordado acerca de la historia de los pueblos de indios y sus tierras comunales en la Nueva Granada, específicamente en el altiplano cundiboyacense, donde se enfoca sobre el estudio del régimen de la tierra y de cómo estas han desfavorecido a la desigualdad social indígena, a partir de la reducción de tierras por su elevado mantenimiento y que generaban pérdidas para estos pobladores así como sus vecinos, y que ocasionaban diferentes procesos conllevaron a la venta, remates, expropiaciones y otras formas de reestructuración territorial que fueron determinantes a en un intento por mejorar la eficiencia económica de las colonias, ser mejor controladas y administradas; durante este período, y durante más de un siglo, las denominadas “Reformas Borbónicas”, fueron entre muchos aspectos, junto a la información obtenida de archivos evidenciaron los diferentes conflictos sobre la obtención, adjudicación, expropiación y/o reducción de tierras comunales, y sobre todo los informes que llevaron a cabo durante las visitas a territorios de algunas partidas de indios y con el que lidiaron la situación jurídica de las tierras de las diferentes zonas de la provincia de Tunja, y que en dicha época buscaba hacer más eficientes la producción de tributos de toda la comunidad (secular, criolla, etc.), así como de aquellos lugares que eran controlados por los indios especialmente.



Inicialmente, este trabajo traza unas pautas iniciales sobre las diferentes visitas realizadas a las regiones del altiplano cundiboyacense, donde, alarmadas por la grave situación de la población indígena que sucedía en la región, se tuvieron la molestia de tomar algunas de las reformas impuestas para determinar la propiedad corporativa de las tierras de los indios, que estaba siendo devastada por diferentes procesos sociales y económicos, que conllevaron a determinar los motivos por los cuales muchos resguardos fueron recortados o eliminados, que por consiguiente determinaría el traslado de algunos pueblos de indios o redistribución poblacional en otros resguardos indígenas, que había ocasionado la disminución del tributo como forma de pago de los mismos. Cabe citar que, se establece que en este estudio, se centra la labor de las visitas de Gutiérrez de Piñeres, Andrés Berdugo y Oquendo, la de Francisco Antonio Moreno y Escandón, la de Moreno y Campuzano y la de Joaquín de Aróstegui y Escoto, que se realizaron en la segunda mitad del siglo XVIII.

Esta visión de la historiadora también plantea que la determinación de estas reformas fueron impulsadas a raíz de la nueva mentalidad y el espíritu de modernización, al buscar una mejor rentabilidad y eficacia para la reestructuración de los gobiernos coloniales, sobre todo el manejo y la obtención de ganancias de las tierras que rendían un escaso tributaje, todo a ello se ve influenciado por las ideas de los diferentes procesos políticos y económicos de la Europa del Siglo XVIII, tomando en cuenta la influencia un poco tardía las Reformas Borbónicas, causales de estas políticas que se llevaron a cabo en todas las colonias de América. La autora aclara que esta reforma a pesar de ser impulsada por las reformas borbónicas, no fue total o completa, puesto que el carácter de dicha reforma, nunca fue producida como tal como la principal prioridad de la corona su impulso, y por si fuera poco, muy pocas administraciones coloniales estaban de acuerdo con dicha reforma al control sobre las tierras, que fue la principal razón de este conflicto y la desavenencias entre las mismas autoridades, al no estar satisfechos con las nuevas imposiciones hechas a los criollos de la época, y mucho más por los inconformismos desatados en los indígenas. Básicamente, esta historiadora propone en una primera parte de su investigación se propone comprobar la racionalidad económica sobre lo que las autoridades coloniales consideraron las tierras de los resguardos como sitios más adecuados para ubicar a los denominados “vecinos” carentes de tierras. También cabe mencionar que otra importante razón fue por su importancia por la fertilidad de los suelos y su estrategia geográfica para la cercanía de estos a los centros urbanos más cercanos.

Por ello entre los principales aspectos, es que en que en cada capítulo de la obra hace énfasis como la otorgación de las tierras permite evaluar a la población tributaria las denominadas tierras comunales, como su distribución, extensión, límites, y las primeras dificultades en donde empezaron a presentarse con los pueblos de indios y los funcionarios coloniales que registraron al ejecutar la otorgación y expropiación de bienes territoriales comunales, causa común donde en algunas regiones de la provincia de Tunja se vió la necesidad de la reducción de resguardos, la redistribución de los poblados de indígenas al redistribuirlos en lugares de esta escasa población y las insurrecciones de alguno de estos por perder su parte a los derechos de las tierras que originalmente les habían entregado para poder vivir.

Fue evidente que se presentaban ciertas posiciones de los funcionarios del virreinato en algunos de estos aspectos, la poca relevancia de estas prácticas que incluso terminaban afectando al manejo y utilidad de las tierras comunales. La racionalidad y utilidad de las tierras desde la perspectiva socio-económica en parte se cobraba el proceso de reforma en una región donde los vestigios de las encomiendas aún estaban presentes, justamente cuando los virreyes buscaban jerarquizar la relación de mando como la principal autoridad en el territorio colonial, teniendo en cuenta los resultados de las diferentes visitas de los ya mencionados visitadores y las determinaciones realizadas a partir de las mismas, todo con la firme tenacidad de buscar un mayor control jurídico, administrativo, territorial y socio-económico de las colonias, en este caso particular sobre lo que pasaba en la provincia de Tunja, luego de dos siglos de permanencia jurídica de la política de segregación absoluta, que había dificultado las relaciones entre la corona a través de sus representantes las autoridades del Nuevo Reino de Granada ante la relación Indígena frente a la alarmante y creciente población mestiza, negra y blanca. Desde 1750 es cuando ya se establece el debate sobre este tipo de segregación, que dividió la idea de segregación absoluta y la integración total de la población indígena. Por lo tanto, es muy importante que se resalta la labor de los visitadores a la provincia de Tunja por parte de Andrés Berdugo y Oquendo (1755), Joaquín Aróstegui y Escoto (1759), y su delegado José María Campuzano y Lanz (1777), así como las conclusiones realizadas por el visitador general del reino, Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres sobre los resultados del manejo tributario de las tierras frente a las determinaciones políticas de los visitadores mencionados, y la más importante, la impartida por el oidor José Joaquín Vasco y Vargas, el más implacable opositor a la reforma propuesta por Moreno y Escandón, sobre la expulsión de las tierras del nuevo Reino a los Jesuitas debido a su forma de controlar las tierras y quitarle su participación a las autoridades, y en tanto que sus visitas reflejaron la nueva realidad demográfica, que indicaba una presencia abrumadora de gentes blancas y mestizas, a las cuales había que brindar mayor atención oficial por cuanto se tenía la convicción de que ellas eran ahora la base propulsora del progreso social y económico.

Finalmente, con base a lo anterior, la obra investigativa finaliza con las diferentes determinaciones realizadas en cada región de la provincia de Tunja, donde sus resultados fue la creación de diferentes pueblos nuevos, la importancia de resaltar la redistribución de las tierras de resguardos en regiones como lo que corresponde a pueblos la importancia de la creación de parroquias como el principal factor de ámbito social y espacial del altiplano cundiboyacense de finales del siglo XVIII, debido a los resultados de la distribución demográfica comparativa entre la provincia de Tunja frente a la Provincia de Santa Fe, y que producto de los resultados de la cantidad de tierras comunales que existía y que efectivamente afectaba la reducción de los pueblos indígenas como medida especial para redistribuir el uso de la tierra de manera más equitativa y efectiva.

CRITICA:

A lo anterior, este es un texto que resalta sobre todo la importancia del papel del manejo de la Tierra y sobre todo el papel de los procesos que llevaron a partir de las reformas borbónicas a conllevar medidas que se habían implantado anteriormente a inicios del Siglo XVIII, pero que solamente se verían evidenciadas después de 1750 sobre el manejo de la tierra y la política segregacionista que había sido impartida hasta ese entonces. Por lo tanto, la Historiadora, Diana Bonnett, recalca esta importancia en el marco de la situación que generaría para la población de la Provincia de Tunja su status quo frente a las demás provincias del Nuevo Reino de Granada, a partir de lo que ella considera se justifica una evaluación del proceso de las diferentes visitas realizadas entre 1750 a 1780, período en el cual también se ejecuta la relevancia del papel de la iglesia en los asuntos del estado, implicando la expulsión de varias congregaciones religiosas en ciertos lugares, y la repartición más organizada para el manejo equitativo de las tierras y que evaluaba como estas rendían tributaje, ya que en esos tiempos desestimaba cifras en un principio inexactas y las respectivas pérdidas económicas que acarreaba, por lo que la autora resalta a través del marco demográfico como era que cada región de las provincias y como la distribución espacial fue un factor primordial para las reformas realizadas a cabo.

La Tendencia Historiográfica es clara, es una influencia de un estudio social, o sea siguiendo una tendencia de la escuela de los Annales de la  primera generación, ya que se centra en el estudio demográfico y el papel de la administración colonial, se evidencia la diversa colección de información detalladas a partir de los estudios hechos del archivo (archivo regional, departamental y nacional, así como fuentes basados de notarías) en diversas fuentes, ya que tiene diversos documentos siempre terminan citando con mucha relevancia los resultados de las visitas realizadas (y que determinan como resultado por regiones) la veracidad de los datos demográficos (y a través del resultado cuantitativo) lo que demuestra como evidencia la realidad de las provincias del Nuevo Reino de Granada.

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